movimiento estudiantíl del 68



Hernández Pérez, María del Rocío y Rodríguez García Rolando Israel, Historia de México II, Bajo el enfoque por competencias en estricto apego a la RIEMS,  México, GAFRA, 2012 PP 193-195

El movimiento estudiantil mexicano de 1968
Aparentemente el conflicto inició como una gresca entre estudiantes de la Vocacional dos del IPN y la preparatoria "Isaac Ochoterena" incorporada a la UNAM, el 22 de julio de 1968, después de un partido de fútbol americano, la cual fue disuelta por los granaderos, llegando a perseguir a los involucrados dentro de las instalaciones de la vocacional y golpeando a maestros y estudiantes quienes no tenían injerencia en la pelea, esto despertó el malestar entre los alumnos.
En los siguientes días se presentaron mítines de protesta en el Politécnico, que la FNET pretendió aglutinar, pero la organización fue rebasada por los propios estudiantes sabiendo de su carácter corporativo.
El 26 de julio coincidieron dos manifestaciones: la primera, encabezada por la FNET en protesta por la represión y exigiendo el deslindamiento de responsabilidades; la segunda, organizada por la CNED, que conmemoraba el Asalto al Cuartel Moneada en Cuba, antecedente de la Revolución en ese país, en la cual participaron varios estudiantes preparatorianos de la UNAM. Al llegar a la altura del Monumento a la Revolución, ambas manifestaciones se encontraron y decidieron llegar hasta el Zócalo, situación que no estaba permitida por el Departamento del Distrito Federal. Los participantes fueron perseguidos por los granaderos, quienes se escondieron en las instalaciones de la Preparatoria 1, en San Ildefonso. Los granaderos agredieron a otros estudiantes que no habían estado en las marchas, lo cual se tomó como una afrenta y los alumnos decidieron tomar las instalaciones de las Preparatorias uno, dos y tres, en San Ildefonso, llevaron a cabo una huelga, que se extendió a escuelas profesionales en la UNAM, IPN y Normal. El día 30 de julio, los granaderos entraron por la fuerza a los edificios de las Preparatorias en el centro, con una bazuca, rompiendo la puerta tallada en madera que databa del siglo XVIII, lo cual fue tomado por las autoridades universitarias como una violación a la autonomía. El rector Javier Barros Sierra encabezó una marcha de protesta el primero de agosto, con la participación de 80 mil universitarios entre estudiantes y profesores.
Los representantes de las escuelas presentaron un pliego petitorio el 4 de agosto, el cual trascendía las demandas estudiantiles, porque abordaba la problemática de la represión sistemática del gobierno y sus instrumentos de control, que afectaban no sólo a los movimientos universitarios, sino a todas las manifestaciones sociales, por ello se considera el primer Movimiento Ciudadano en forma:

Pliego petitorio del CNH[1]

1.    Respeto a las libertades democráticas.
2.    Libertad a los estudiantes, profesores y ciudadanos que fueron aprehendidos a partir del 26 de julio.
3.    Derogación de los artículos 145 y 145 bis del Código Penal Federal (referente al Delito de Disolución Social).
4.    Destitución de las autoridades responsables de los violentos actos ocurridos.
5.    Desaparición del Cuerpo de Granaderos y la no creación en el futuro de organismos similares.
6.    Indemnización a las familias de los estudiantes agredidos.

El 8 de agosto, el movimiento se estructuró, creando un organismo representativo que se denominó Consejo Nacional de Huelga (CNH), el cual estaría conformado por representantes de las escuelas de la UNAM, IPN, Normal, Escuela Nacional de Agricultura de Chapingo y otras universidades de provincia que brindaron su apoyo. Se trató de evitar el corporativismo y la filiación política impidiendo que existieran delegados de organismos y partidos políticos, de esta manera se democratizó el ambiente.
El movimiento fue creciendo y el CNH realizó varios comités encargados de distintas tareas, desde el boteo para recaudar fondos, atender a los compañeros que resguardaban las instalaciones, difundir las demandas y realizar "mítines relámpago". El 13 de agosto se llevó a cabo la primera marcha en la que se logró llegar hasta el zócalo, lo cual representó un triunfo democrático, pues ninguna manifestación de protesta lo había alcanzado, con una participación de 15 mil personas. El 15 de agosto el Consejo Universitario de la UNAM hizo una declaración apoyando al movimiento y a sus demandas, por aquellos días los profesores universitarios conformaron el Comité Pro Libertades Democráticas en apoyo a los estudiantes.
El momento de mayor efervescencia fue el 26 de agosto, cuando se realizó la marcha con mayor concurrencia: cerca de 200 mil estudiantes y activistas. Se tocaron las campanas de la catedral y se vitorearon varias proclamas y gritos ofensivos
al gobierno. En la exaltación del evento, un dirigente propuso quedarse en guardia permanente en la plaza hasta que los recibiera el presidente, quien lo tomó como un insulto personal y en la madrugada del 28 de agosto, salieron tanquetas del Palacio Nacional, desalojando a los manifestantes violentamente del Zócalo.

Los estudiantes se replegaron a sus escuelas, llevando a cabo mítines en espacios como la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, donde tuvieron apoyo de los vecinos, pues muchos estudiantes de la vocacional seis vivían en esa unidad habitacional. En el informe presidencial del primero de septiembre, Gustavo Díaz Ordaz responde firme su negativa a las demandas del CNH, acusando a los estudiantes de ser manipulados por agentes extranjeros. El 13 de septiembre se realizó la "Marcha del Silencio", los participantes avanzaron hacia el Zócalo con la boca vendada y con emblemas de héroes nacionales, ante las críticas de los medios de ser agitadores y venerar a personajes extranjeros como el "Che" Guevara y Mao Tse-Tung. Esta manifestación fue muy significativa ya que intentaban demostrar que no caerían en provocaciones y se podían comportar en la situación con firmeza. El 18 de septiembre, el Ejército tomó las instalaciones de Ciudad Universitaria, ocupadas por los huelguistas y el 24 de septiembre se realizó la misma acción en el casco de Santo Tomás perteneciente al IPN. A pesar de las protestas de autoridades y profesores universitarios, el ejército desocupó CU el 30 de septiembre.

Para celebrar el hecho y agradecer el apoyo de los vecinos en Tlatelolco, el CNH decidió convocar a un mitin ahí mismo el 2 de octubre de 1968, el cual marcharía hacia el Casco de Santo Tomás para exigir su desalojo. Pero el evento terminó en tragedia. Miembros del CNH se instalaron en el edificio Chihuahua para dirigirse a los asistentes, el lugar estaba rodeado por la policía y el ejército, vigilado por helicópteros, habían infiltrado agentes del Batallón Olimpia (conformado por miembros del Estado Mayor Presidencial con el objetivo de resguardar las olimpiadas), quienes estaban vestidos como civiles y se identificaron con un pañuelo blanco amarrado en la mano. Hacia las 18:00 hrs, los helicópteros lanzaron un par de bengalas verdes, lo cual indicó la señal para que los agentes intervinieran. Simulando una provocación con el ejército, subieron hasta el piso donde se encontraban los oradores, los sometieron y dispararon hacia la gente y la tropa que vigilaba, ocasionando que los soldados contestaran.
Los asistentes, entre quienes no sólo había estudiantes, sino un buen número de vecinos, mujeres y niños, quedaron atrapados entre el fuego cruzado. Aún no se sabe con exactitud el número de muertos, porque los cuerpos fueron recogidos inmediatamente y los sobrevivientes fueron buscados en los departamentos donde se habían ocultado. Hubo miles de detenidos, llevados al Campo Militar número uno. Los líderes fueron acusados del delito de disolución social y procesados junto con varios intelectuales, como José Revueltas, a quien se le achacó la manipulación de estudiantes.
Aunque existieron declaraciones de protesta, como la del escritor Octavio Paz, que renunció a su puesto en la embajada de la India, la mayor parte de la prensa habló de provocación por parte de los propios estudiantes y secundó la visión presidencial sobre la conspiración comunista internacional. Los integrantes del CNH que no fueron detenidos acordaron no realizar actos de protesta durante los Juegos Olímpicos y finalmente el organismo fue disuelto el 6 de diciembre.
El movimiento de 1968 aparentemente fue derrotado, a la larga desembocó en mayores espacios democráticos no sólo dentro de las universidades, sino también para la propia sociedad. A partir de la represión de este movimiento, la gente también tomó conciencia de la crisis del sistema político mexicano y comenzó a buscar una alternativa, que le garantizara una vía democrática. En el ámbito familiar, el 68 dio pie a tener una visión diferente del mundo. Los jóvenes que se encontraron en las manifestaciones, llevaban el mensaje de formas de vida más liberales, repercutiendo en la estructura interna de cada familia, pues poco a poco, la sociedad comenzó a ser más abierta. Si bien, el movimiento estudiantil significó la desaparición de organizaciones universitarias, éste se convirtió en un símbolo de muchas cosas: de juventud, de democracia, de esperanza de una forma de vida mejor.
Por otra parte, tuvo repercusiones para el propio régimen, ya que la intolerancia con la que actuó representó la pérdida de autoridad moral y por lo tanto de legitimidad, la figura presidencial quedó gravemente dañada, por ello la administración siguiente intentó recuperarla a través de un discurso demagógico y exceso de participación pública en obras sociales, y para financiarlas tuvo que recurrir a la deuda externa, esto desembocó también en crisis económica. Enrique Krauze (1997: 363) concluye que fue a partir del Movimiento del 68 y la cerrazón con la que se resolvió el conflicto el 2 de octubre, lo que marcó un parteaguas en la historia de México.


[1] Semo, (1982) p. 122.

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